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Sita canta su tristeza

Sita canta su tristeza

Introducción

Sita canta su tristeza es una traducción bastante libre del título de la película de animación Sita Sings the Blues. Es una grandísima película que recomiendo muy encarecidamente. Cuenta una historia antigua de un modo nuevo.

Para poder verla existen muchos modos, todos ellos legales, de los que destacaría los siguientes:

Por supuesto, seguro que existen más formatos y formas de conseguir la película, detalladas en la página de la película o en su wiki.

Antes de terminar la introducción, que la he escrito para explicar un poco el contexto que tiene esta gran historia, no es un secreto que he hecho los subtítulos en español. Si bien no soy el único, ya que César Astudillo ha hecho otros. Lo he hecho por la grandísima calidad de la película y porque creo que puede ser útil. Por si alguien duda, ha sido puramente gratuita y no deseo recibir nada a cambio por eso (excepto la atribución, fundamentalmente que nadie se adjudique el mérito). Es bastante libre y al no ser traductor profesional, seguro que tiene muchas mejoras posibles. Espero que no tenga demasiados errores.

Una historia contada de nuevo

La película cuenta el relato de Sita, que para la tradición hindú representa el ideal de mujer y esposa.

No se trata de una adaptación del Ramayana, el texto que contiene el relato tradicional hindú. Parece que una de las novedades es contarlo desde el lado femenino. Además, la figura de Sita está contada por Nina Paley, una estadounidense que vive en Nueva York, que la interpreta desde su situación personal y que por tanto cuenta una nueva historia.

En esta nueva historia no pesa tanto la tradición cultural o religiosa, sino que hay algo que no está tan presente en el texto original —porque sería un anacronismo— como es la complejidad de las relaciones de pareja. Pero es mejor que cada cual vea la película y saque sus propias conclusiones.

Las regalías de antaño y vueltas con derechos

Una parte muy importante del modo de relatar la historia son las canciones que contiene. Por eso es importante entender las letras, directamente o en los subtítulos.

Las once canciones originales de Annette Hanshaw —todas anteriores a 1930— tienen sus derechos de autor originales expirados, porque no se renovaron, según cuenta la propia Nina Paley aquí y aquí. De hecho, las grabaciones de esas canciones están en el dominio público, disponibles en el Internet Archive). Sirva como aclaración que hasta 1976, Estados Unidos no abandonó la formalidad necesaria de inscripción en el registro para poder disfrutar de derechos de autor (en la actualidad, la inscripción en el registro sigue siendo requisito formal previo para algunas cuestiones, como conceder daños civiles fijados por ley causados por infracción deliberada o no, con lo que el demandante no tiene que demostrar). En España, con pocas excepciones, hasta la Ley de Propiedad Intelectual de 1987 pasaba lo mismo, si no se inscribía hasta un año después de publicación de la obra, ésta pasaba al dominio público.

No sé por qué extraña razón —no lo entiendo con los datos que tengo—, los derechos de autor posteriores hacen que la inclusión de esas canciones estén cubiertas y den derecho a regalías por parte de sus titulares. Y aquí es donde empiezan los problemas (dejando a parte el hecho de que canciones y grabaciones originales parezcan estar en el dominio público). Porque las regalías que exigen son independientes de los años que tengan las canciones o que tengas más o menos presupuesto. Tienes la película, debes tanto en derechos, si puedes bien, y si no, pierdes el dinero y el trabajo invertido.

El caso de Sita Sings the Blues era que habiendo pagado ya derechos para ir a diferentes festivales, para poder distribuirla al público, había que negociar nuevos derechos. Proceso largo y tedioso. El obstáculo fundamental es que no se aceptan porcentajes de recaudación y sin distribución es harto complicado tener recaudación.

¿Por qué esas canciones y no otras?

Si las regalías de esas canciones son exigibles y son tan caras, la pregunta que surge es: ¿por qué no hacer la película con otras canciones distintas que sean tan problemáticas desde el punto de vista de los derechos de autor?

Esa misma pregunta me la hice yo antes de ver la película. Como es una pregunta frecuente, la autora ha escrito la respuesta. La respuesta se advierte al escuchar las canciones en el contexto de la película: son parte esencial de la historia misma.

En realidad, uno de los pilares de la grandeza de esta película es precisamente el darle la gran actualidad a unas canciones anteriores a 1930 y ponerlas en el centro de un relato sobre el poema épico fundacional hindú para contar al mismo tiempo la vida de la protagonista contemporánea. Y tiene mucha fuerza, por la que simultáneamente confiere a las canciones y éstas le otorgan a la historia.

Financiación

Los derechos de autor dejaban a la película en una situación extremadamente delicada: tenía que pagar para poder distribuir, pero no había modo de conseguir fondos. Al final, llegó a la siguiente situación: sólo las regalías de las once canciones son 50000 US$. Esto es, independientemente de los gastos de película en sí y de asistencia a festivales (no sé si en esa cantidad se incluyen las regalías de los festivales).

La parte buena para el resto es que Nina Paley tomó la decisión de distribuir su obra bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual. Era la mejor manera, presionada por la deuda, de poder plantearse devolver los 70000 US$ que debe (hay que sumar 20000 US$ de gastos legales).

Hojeando su bitácora, parece bastante claro que para poder sacar adelante esta película pasó penurias y muchos problemas (hasta el punto de poder ir a la cárcel por hacer animaciones sincronizando canciones de hace casi un siglo).

Parte de la financiación, la consigue a través de donaciones y de ventas en su tienda virtual. A pesar de que cualquier cadena o cine puede retransmitir la película sin pagarle nada por derechos —dado que lo permite la licencia—, algunas cadenas le han pagado la cantidad habitual. Y más o menos, casi llega a cubrir los gastos de derechos por las once canciones de Annette Hanshaw. En este vídeo explica cómo ha conseguido financiación y cómo espera conseguir más (aquí sólo sale la parte buena del asunto, no lo mal que estuvo todo y lo poco fácil que lo tuvo).

Pasa la voz

Creo que la película es tan buena que se merece que todo el mundo pueda verla. Es obvio que aunque sean dibujos animados, no es una película dirigida primariamente a niños, sino a adultos.

Por el gran trabajo realizado y para que pueda realizar otros igual de buenos, las donaciones, compras o alguna cadena le pague derechos por retransmitir le vendrán muy bien. Y por supuesto, compartir la película y hablar de ella es de lo que se trata.

Última actualización: 12/10/2009, 03:52

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